MICRÓPOLIS Por Bertoldo Velasco Silva – En el ayuntamiento de Los Cabos, hay liderazgo.

MICRÓPOLIS Por Bertoldo Velasco Silva

 

 

En el ayuntamiento de Los Cabos, hay liderazgo.

 

Mucho se ha cuestionado el hecho de que cuando un nuevo equipo entra en funciones de gobierno, quien lo encabeza elige a los que considera le van a responder; primero, con resultados y después a la confianza y a la lealtad, pero solo sabemos la respuesta cuando estos están en la función pública esperando la sociedad lo que se comprometieron y ofrecieron, servirles y no servirse. Pero también, en ello va implícito la actitud del funcionario para atender no solo a la ciudadanía, sino que también cuenta y mucho, el respeto a sus superiores, tal como sucede en los cuerpos militares, porque de eso, depende su crecimiento político o su fracaso.

Por eso, Oscar Leggs Castro, el alcalde de Los Cabos, hizo bien en separar de la función pública de su administración, a un personaje que confundió su labor de servidor público, pensando ese ex funcionario que el llegar a ocupar un cargo administrativo, era para explayarse valiéndole un sorbete la responsabilidad que conlleva tal responsabilidad, donde su comportamiento debe ser razonable, de respeto hacia los de abajo y también hacia los que están arriba de él.

Se le olvidó a Mario Celaya Rodríguez, el funcionario depuesto, que Oscar Leggs llegó a la función pública imponiendo un ejercicio gubernamental de legalidad, de transparencia, pero sobre todo, con sentido humano, y de esto último, fue lo que le falló, tal y cual la Contraloría Municipal señala “en razón de las múltiples actas administrativas realizadas por sus conductas de desacato e indisciplina hacia su jefe inmediato, siendo el director municipal de Ingresos, así como los procedimientos administrativos iniciados en su contra y los expedientes en investigación en este órgano de control interno”.

Los argumentos para ese despido, fueron contundentes, y por ello, el que era jefe de inspección fiscal, fue separado del cargo, por sus conductas de desacato e indisciplina.

¿Por qué comentamos aquí este asunto? Hay varias razones. La primera, que el alcalde cabeño está poniendo un ejemplo de cómo, en este caso, no deben comportarse funcionarios menores que se creen que la virgen les habla y que pueden hacer lo que les venga en gana y que no por el hecho de ostentar un cargo, les da el derecho de faltar, antes que nada a la lealtad de quién ahí lo puso, traicionando la confianza conferida para responde con resultados pero también con respeto hacia quienes está obligado a atender como a sus superiores de rango.

En segundo, por con ese ejemplo, trasciende el municipio y se va hasta La Paz, donde la alcaldesa, Milena Quiroga Romero, por más denuncias que le hacen los trabajadores sindicalizados como de confianza, no destituye a la directora municipal del DIF, ni mucho menos hace caso a los 8 colegios de arquitectos e ingenieros por deponer a la directora de Gestión Integral de la Ciudad, cargo que debe ocupar un ingeniero o un arquitecto, y tiene a una psicóloga y que por eso no da resultados.

Y que decir, que esto también salpica a la alcaldesa de Comondú, Ileana Talamantes, a quien por más acusaciones en contra de su director del Sistema de agua potable y alcantarillado, no lo destituye, a pesar de sus nulos resultados en la dependencia municipal.

Y sí, Oscar Leggs tiene razón en haber separado del cargo a Mario Celaya, quien aún y después de entregarle la documentación para retirarlo como Jefe de inspección fiscal, con esa soberbia y altanería que le caracteriza, se atrevió a burlarse de es decisión a través de su muro en redes sociales, pero no paró ahí, sino que presume que con su gente y apoyo, llegó Oscar Leggs a la alcaldía, pero además de que “ni todo el dinero que le ofrezcan por otro cargo, van a estar por encima de su dignidad”. Es decir, aún se victimiza después de cometer esos errores, lo que demuestra que nunca tuvo la capacidad para ser funcionario público.

Bien dice mi Amigo y compañero cabeño José Márquez, “en política, hay algo que se llama lealtad, y denigrar a quien te dio la oportunidad de figurar en el servicio público, no se vale. El profe Leggs Castro, cuenta con el respaldo del pueblo y lo que no tienen el sentido humano, se van, así sean amigos, porque primero está por encima el interés colectivo del pueblo y la pertenencia al proyecto, a lo personal”.

Ante esta situación, Oscar Leggs llamó al que era el director del DIF Municipal, Samuel Cisneros Peruyero, para ocupar esa vacante como Jefe de Inspección Fiscal y a Perla Valles Cota, ahora encargada del despacho de la Dirección General del Sistema DIF, personas en las que confía plenamente para responder a su política de un gobierno con sentido humano.

Finalmente, en el caso de Mario Celaya, el órgano de control interno del Ayuntamiento de Los Cabos, señala que los procedimientos administrativos siguen el curso legal con debido respeto conforme a la Ley de Responsabilidades Administrativas del Estado y Municipios Baja California Sur, el caso en mención, ya se encuentra en el Área de Investigación, que tras las diligencias necesarias pasará a Sustanciación y al llegar al Área Resolutora, se determinará si la causa es grave o no grave ya que la Contraloría califica la conducta del servidor público.

Y referente a las designaciones, tras una exhaustiva evaluación del caso por parte de la Secretaría General, Tesorería General, Contraloría General y de la Dirección Municipal de Recursos Humanos, el enroque de servidores públicos se determinó para evitar que los debidos procesos administrativos del Ayuntamiento de Los Cabos se detengan.

Por lo pronto, Mario Celaya queda fuera de la función pública en Los Cabos, y como dice la conseja, cuando veas las barbas de tu vecino recortar, pon las tuyas a remojar, y te lo digo Milena para que lo entiendas Ileana.

Lo hecho por Oscar Leggs, nos demuestra que en Los Cabos, hay liderazgo.

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