6 febrero, 2026

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Tres vidas dedicadas a educar: Loreto rinde homenaje a maestras cuyo legado será eterno

Loreto, B.C.S. 06 de febrero del 2026.— Ser maestra no es solo ejercer una profesión; es abrazar una vocación que transforma vidas, construye futuro y siembra valores que perduran por generaciones. 

Con ese profundo reconocimiento, la alcaldesa de Loreto, Paz Ochoa Amador, presidió una emotiva reunión para honrar la trayectoria de tres pilares de la comunidad educativa loretana, quienes culminan una etapa ejemplar tras 34 años de incansable servicio.

Durante el encuentro, se celebró la vida profesional y humana de la Profa. María Elena Cortez Arteaga, la Profa. Adriana Macedo Acosta y la Profa. Guadalupe Aracely Rebollar Castro, mujeres cuya entrega diaria trascendió las aulas y dejó huella en cientos de niñas, niños y jóvenes del municipio.

“Hoy nos reunimos con el corazón lleno de orgullo para celebrar su trayectoria, su entrega y su auténtica vocación”, expresó la alcaldesa Paz Ochoa Amador, al destacar que la labor docente va mucho más allá de impartir conocimientos: es acompañar, orientar, inspirar y creer en cada estudiante incluso antes de que ellos mismos crean en su propio potencial.

La presidenta municipal subrayó que 34 años de servicio representan miles de horas compartidas, incontables enseñanzas que no solo formaron académicamente, sino que fortalecieron valores, principios y sueños. “Ustedes fueron guías, consejeras y ejemplo; dejaron una huella imborrable no solo en sus alumnos, sino en cada familia y en la historia misma de Loreto”.

En su mensaje, Paz Ochoa Amador reiteró el agradecimiento del Ayuntamiento y de la comunidad loretana por haber sembrado conocimiento, responsabilidad, respeto y amor por el aprendizaje en tantas generaciones, contribuyendo de manera decisiva a la construcción de un mejor municipio.

 

“Loreto les agradece hoy y siempre. Su legado vive en cada persona que ayudaron a formar, en cada camino que iluminaron y en cada valor que sembraron”.

 

Con aplausos, emoción y gratitud, la comunidad despidió a estas grandes maestras, reconociendo que el descanso que hoy inicia es merecido, pero que su enseñanza y ejemplo permanecerán para siempre. ¡Feliz jubilación, queridas maestras! Su legado es eterno.